jueves, 30 de abril de 2015

Mal gusto publicitario

Hay campañas de publicidad que llaman a la atención por su mal gusto y cutrerío. Aquí un ejemplo. Aparece hoy en la prensa y la paga un hospital privado, lo que ahonda en lo desacertado de la campaña. Hospitales Nisa se publicita con este dibujo/caricatura inspirado en Muerte de un miliciano, la foto icono de la Guerra Civil española tomada por el célebre fotógrafo Robert Capa. Y añade un titular y un texto para intentar justificar su gracieta publicitaria: "Ni todas las guerras juntas matan tanto como la mala alimentación", para aconsejar a los españoles hacerse un chequeo médico.
   Esta publicidad es infumable de principio a fin no sólo por el hecho de jugar alegremente con un icono de la guerra; el dibujo en sí es de una calidad patética y lo de que sea una hamburguesa el arma que mata a un ciudadano, para salir corriendo y pedir su retirada. Hospitales Nisa se ha cubierto de gloria y lo ha hecho a costa de nuestra infausta Guerra Civil.

martes, 28 de abril de 2015

Nepal, solidaridad invisible

Terremoto en Nepal, camino de los 10.000 muertos, miles los heridos y desaparecidos, según los últimos datos disponibles. Han pasado cuatro días desde la tragedia en este país asiático y la solidaridad española parece que no sólo no está sino que tampoco se la espera. Y eso que las ONG están pidiendo ayuda a los españoles pero sus mensajes no llegan al gran público.

   Años atrás, quizá cuando la crisis económica era una mera utopía, siempre que sucedía una tragedia similar en cualquier parte del mundo la sociedad española se movilizaba por tierra, mar y aire para ayudar a las víctimas en sus desgracias: campañas en prensa de bancos, organismos, instituciones...en las que se pedía solidaridad con una transferencia bancaria, iniciativas de envíos de SMS cuya recaudación iba para ese país asolado por una hecatombe de la naturaleza e, incluso, programas especiales en televisión para recaudar dinero o cualquier otra iniciativa donde se solapaban las empresas públicas y privadas.
   Ahora, nada de nada y sin que haya rastros de que esto cambie. Quizá es que Nepal, efectivamente, cae muy lejos de aquí y los gritos de ayuda no se escuchan por la distancia o por nuestra sordera solidaria extinguida por la crisis.