martes, 28 de julio de 2015

Radiador Springs junto al Guadalete

El Puerto de Santa María vivió un boom turístico espectacular en la década de los 80. Una apoteosis que duró hasta finales de los 90, compitiendo de tú a tú con otros destinos como Marbella o Palma de Mallorca, gracias al binomio imbatible de sol y playa aderezado de todo tipo de actividades ligadas al entretenimiento. Desde entonces todo ha ido cuesta abajo y la ciudad no es sombra de lo que fue. En este verano de 2015 recuerda con nostalgia y cierta pena aquel espejismo de cuando éramos la envidia turística.
   Desde entonces otras muchas poblaciones de la provincia ha tomado el relevo como destino del turismo nacional y extranjero: Rota y su Costa Ballena, Chiclana con Sancti Petri, Tarifa, Vejer; Zahara de los Atunes, Sanlúcar de Barrameda.....
  El verano de 2015 es desolador. Por no ahondar con detalles en la herida: cortes continuos de luz inexplicables en Valdelagrana y otros barrios, malos olores en la Ribera del Río que proceden previsiblemente de una fábrica de despojos de animales, un casco histórico inhóspito que se sigue cayendo a pedazos, obras inacabadas y abiertas en canal también en la abandonada Valdelagrana, un Festival de Comedias siempre al aire libre en verano que pasa a celebrarse ahora en un recinto cerrado bajo techo, dos mercadillos callejeros que se tiran los trastos a la cabeza por una mal entendida competencia, gorrillas de la ex-zona naranja multados por la autoridad, un aparcamiento con obras paralizadas en el acceso principal de la ciudad o unas palmeras de atrezzo colocadas en una de sus avenidas señeras. Y, de remate, hoteles antaño de superlujo ahora clausurados con el símbolo de El Puerto, su Vaporcito, deshuesado y abandonado en la margen del Guadalete para escarnio de la historia local reciente. Como chufla, una temporada musical limitada al enésimo concierto veraniego de Siempre así.
   El toro de Osborne situado de centinela de la ciudad junto al parque acuático, con razón, quiere mirar hacia otro lado y llorar de impotencia ante un verano turístico de tercera regional  para una gran ciudad, ahora decadente, a la que no sólo le valen de escaparate sus magníficas playas y el templo gastronómico de A poniente. Mientras, miles de coches circulan por la variante de la A-4 rumbo a Chiclana, Tarifa, Vejer,Carños de Meca, El Palmar, Zahara de los Atunes... o por la A-491 con destino a Costa Ballena sin querer detenerse en nuestra Radiador Springs, la ciudad desértica retratada en la genial Cars. En eso nos hemos convertido. De momento es lo que hay.

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jueves, 23 de julio de 2015

Sazatornil, Saza

El eterno actor José Sazatornil, Saza, -fallecido hoy en Madrid a los 89 años- en 10 titulares de un vistazo:

1-Nace en Barcelona en 1925.
2-Vive y muere en Madrid.
3-Trabaja de actor con una vis cómica insuperable.
4-Berlanga lo adopta como uno de sus actores fetiche en sus películas, entre ellas La escopeta nacional.
5-Lo borda también en el teatro con La venganza de Don Mendo, de Muñoz Seca
6-En 1970 un periódico publica por error su fallecimiento.
7-En 1988 obtiene un Premio Goya como mejor actor secundario por Espérame en el cielo.
8-Borda el papel de guardia civil en Amanece que no es poco, con un diálogo mítico de Faulkner 
9-El humorista Kim admite que su caricatura de Martínez el facha se parece a Saza.
10-"Nunca he sabido nada de política", dijo en una entrevista en 2010.



miércoles, 22 de julio de 2015

Navarra en su encrucijada

Viví cinco años en Pamplona pero nunca disfruté de los Sanfermines. ¿Qué cómo se come eso? Estudié allí a finales de los años 80 y principios de los 90 y, siendo de Cádiz, los exámenes finales de junio suponían el pistoletazo de salida para subir a dos trenes, cruzar España de arriba a abajo en casi 24 horas, y pisar la playa de mi pueblo natal. Donde se ponga el disfrute veraniego del viento fuerte de Levante que se quiten los miuras.
   Aterricé por primera vez en la capital Navarra en el verano de 1986, cuando se fraguaba el dúo dinámico de la corrupción: el socialista Gabriel Urralburu presidía el Gobierno foral y un cuasi-desconocido Luis Roldán ejercía como delegado del Gobierno, tarea que dejó ese mismo año para ser el flamante nuevo y primer civil nombrado como director general de la Guardia Civil.
  Para un gaditano acostumbrado a ver a la Guardia Civil circulando en Renault 4 latas, más bien entrados en años y sobrados en kilos, suponía un impacto visual comprobar cómo en Pamplona los agentes de la Benemérita circulaban en caravanas compuestas por varios vehículos 4x4 y tanquetas. Caravanas con  unos guardias civiles muy jóvenes, musculados, con chalecos antibalas y que custodiaban las cuatro esquinas del edificio de la sede de la Delegación del Gobierno parapetados tras Nissan Patrol subidos a la acera. Aquella parecía otra Guardia Civil. No en vano, el terrorismo etarra actuaba en aquellas tierras con su cobarde parafernalia habitual que incluía el ametrallamiento del director del Diario de Navarra a las puertas del periódico.
  En la Pamplona que he conocido este 2015 las ikurriñas han ganado la calle: pueblan ventanas de casas del casco viejo, nuevos barrios y ensanches de la ciudad en detrimento de la bandera de la Comunidad Foral, prácticamente acorralada en los mástiles de los edificios oficiales.
  Esta Navarra de julio de 2015 ha estrenado una presidenta, Uxue Barkos (Geroa Bai, una sucursal del PNV), que se define como abertzale y que con el apoyo de Podemos, EH-Bildu, Podemos e Izquierda Ezkerra ha desbancado dos décadas de gobiernos regionalistas de UPN, con PP y PSN como mudos testigos de una mudanza de poder. En el Ayuntamiento de Pamplona, cuarto y mitad pero con un alcalde de EH-Bildu que luce ikurriña en el balcón consistorial en el chupinazo para mayor gloria local.
   Navarra ha entrado en una etapa política nueva donde, desde el poder autonómico y local, la ikurriña y todo lo euskaldún intentarán cambiar la identidad navarra para acercarla e incorporarla al País Vasco por vías legales recogidas en la Constitución con la disposición transitoria cuarta. Todo un síntoma para una comunidad cuyo territorio un 30% más extenso que el vecino Euskadi donde apenas el 15% se expresa en euskera. El camino ha comenzado con Uxue Barkos, la política mejor valorada de España según el CIS -aunque el 81% de los encuestados por el propio CIS no la conozcan-. Los navarros empiezan a transitar por ese camino. En sus manos está empezar a desandarlo y defender una una Navarra con una identidad propia e inalterable o seguir una  hoja de ruta cuya brújula apunta a Euskadi. Hay quien mira hoy a Navarra con indisimulada expectación. Otros, con estupefacción.

sábado, 11 de julio de 2015

El club de los periodistas eternos

Pamplona, Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Navarra. Octubre de 1989, apenas a un mes del estreno mundial de la película El club de los poetas muertos. El primer día de clase en 3º de Periodismo conozco las asignaturas del curso, entre ellas Instituciones Jurídico Políticas Contemporáneas. "¿Qué coño será esto?", me pregunto sin tirar de eufemismos. Muy pronto sabré que esta materia viene adosada al mejor y más grande profesor que tuve durante la carrera: Francisco Gómez Antón, fallecido este viernes en México a los 85 años.
  No soporto los obituarios de periodistas que incluyen las muy manidas "maestro de periodistas, periodista versátil, todoterreno o -la peor- periodista de raza". Francisco Gómez Antón no era nada de eso sino periodismo virgen y en estado puro, a borbotones, real como la vida misma. Sólo con acudir a sus clases se justificaban las 200.000 mil pesetas que costaba ese año la matrícula de periodismo en la Universidad de Navarra , considerado entonces - y también posiblemente hoy- el mejor paritorio de periodistas en España.
   Nunca traté con él, me fue suficiente escucharle durante sus clases para darme cuenta de que ese hombre que hablaba desde la pizarra tenía un don especial: te metía en el cuerpo su asignatura y te provocaba que quisieras terminar la carrera para escribir crónicas políticas. Gómez Antón nos descubrió cómo eran y funcionaban los regímenes políticos de China, Japón, Gran Bretaña, Italia, EEUU, Alemania, Francia y España. También el de la URSS, pero como ese año el país se desintegraba nos adelantó que no iba a caer en el examen "porque nadie sabrá -aventuraba- qué será de la URSS el próximo mes de junio".
  Gómez Antón fue el profesor Keating de una generación de periodistas que ejerce la profesión actualmente a duras penas, con sueldos ínfimos y condiciones precarias en la mayoría de los casos. Este vasco al que nunca volví a ver desde que abandoné el campus de Pamplona -y que me dio un aprobado justito y justo- fue mi "Capitán, oh, mi capitán". Con él aprendí que en mi profesión, como en la vida, hay que guiarse por el Carpe diem. Desde aquí mi homenaje, admiración y respeto para un grande del Periodismo.