jueves, 31 de marzo de 2016

Soñar con un Seat 600

En casa de mis padres eran de Seat. Entre 1974 y 1987 hubo un 1430, un 127 -en el que aprendí a conducir-, un Ritmo y un Ibiza de la primera serie. Una vez fueron infieles y compraron un Simca 1000 de los que fabricaba el genio de Barreiros en su fábrica de Villaverde. Nunca tuvimos un 600, el coche con el que mis padres se sacaron el carné en la autoescuela.
  Hay cosas que no se pueden explicar ni con la ciencia ni con la fe. Una de esas es mi pasión incondicional por el Seiscientos, el utilitario que puso sobre cuatro ruedas a los españoles. El año que viene se cumplirán 60 años de su nacimiento y la salida de la primera unidad de la factoría, ya cerrada y abandonada, de la Zona Franca de Barcelona. Entre aquel 27 de junio de 1957 y el cese de su producción el 3 de agosto de 1973 pasaron casi 800.000 Seitas por aquella cadena de montaje.
    El sueño que me sigue persiguiendo -también en 2016- me traslada a conducir y ser dueño de uno de esos coches. Mientras continúa esta persecución que dura ya unas décadas, miro y vuelvo a mirar este vídeo de la web de Seat. O éste otro con la voz en off de Matías Prats padre. Y también, para recordar que no decaiga mi empeño, cada día camino del trabajo y de regreso a casa echo un vistazo al Seiscientos misterioso aparcado junto al Palacio de la Moncloa, a la vera de  la carretera A6. En los 60 y 70 miles de españoles soñaban con tener un Seat 600. En 2016 todavía los hay con el mismo sueño.