viernes, 22 de abril de 2016

Ganar llegando el cuarto

La calidad en televisión, aunque le pese a algún directivo de televisión privada, no se mide por los datos de audiencia. En televisión el mejor, muchas veces, es el que llega siempre en cuarto lugar a la meta del audímetro. Es el caso de El caso, la serie de ficción estrenada hace un par de meses por TVE y que logra unos modestos datos de espectadores en cada emisión la noche de los martes.
 Programada en un día cruel, los partidos de Champions con los que ha venido coincidiendo la han hundido a cifras pobres de share que ni llegan al 10% de cuota y al millón escaso de seguidores. Esta semana ha levantado algo el vuelo y pasado del 10% y rozado los dos millones de españoles pendientes de su capítulo semanal. Aún así le han arrollado en audiencia, como siempre, los productos que emiten a la misma hora Antena 3, Telecinco y La Sexta: La que se avecina, Allí abajo y El intermedio.
La serie El caso, crónica de sucesos -con un insuperable Fernando Guillén Cuervo y con una esforzada Verónica Sánchez al frente- es sin lugar a dudas la mejor ficción española en años de TVE y un lujo para la industria televisiva de España. Un relevo de postín para Cuéntame como pasó, que tiene como uno de sus valedores y directores a Ignacio Mercero, hijo del único ganador un Premio Emmy de la Academia de TV de Estados Unidos para un producto made in Spain: Antonio Mercero y  La cabina, con José Luis López Vázquez, hace casi un siglo. Mercero y compañía han levantado una producción cuidada al detalle con cuatro duros de presupuesto, aderezándola con una sintonía de cabecera excepcional obra de Manuel Vilalta.
   La producción El caso es un ejemplo de lo que debe y tiene que ser una televisión pública, leyes audiovisuales y gobiernos de turno al margen. Y si la audiencia sigue sin acompañar quedará el consuelo de recordar que en España se consume más jamón york y mortadela que jamón ibérico de bellota, lo que no significa ni que hayamos perdido el gusto ni tampoco el norte. El caso -que hoy renace en los kioscos en papel- ha ganado después de muerto. Toda una paradoja para el semanario que durante 45 años exprimió los crímenes y sucesos de la España negra. Y de un periodismo también de calidad que no volverá nunca.
PD. Cada mañana, rumbo del trabajo, paso por delante del chalet madrileño que aparece a toda plana en la portada del primer número de El caso el 11 de mayo de 1952. Y sí, acojona, oiga.

jueves, 21 de abril de 2016

Una foto vale menos que mil palabras

El buscador de viajes Booking envía un correo electrónico a sus clientes animándoles a contratar hoteles para una escapada a Sevilla, Jerez de la Frontera y El Puerto de Santa María, mi ciudad natal. En la oferta para irse de turismo a la capital hispalense añaden una foto de su plaza de España; en la de Jerez de la Frontera una imagen de su catedral; y en la promoción para disfrutar de El Puerto han colocado una foto de... un lugar indeterminado que nada tiene que ver con la patria chica de Alberti y que puede que sea posiblemente La Caleta de Cádiz capital. Es quizá lo malo de tener en los huesos y a punto de desplomarse al Vaporcito, la estampa portuense quizá más reconocida para los turistas. Por lo menos no nos han endosado una foto de nuestra amada, siempre querida y vecina ciudad de Jerez

miércoles, 20 de abril de 2016

Berlanga en Cádiz

No hay paraísos fiscales buenos y paraísos fiscales malos. Que se lo pregunten a todos los de los papeles de Panamá,  del ex ministro Soria al cineasta Almodóvar.  En la Diputación y el Ayuntamiento de Cádiz no lo tienen tan claro y ayer dieron un recibimiento que en ni en Bienvenido Mr. Marshall al ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo. El político de la Roca, al contrario que en la película de Berlanga, no pasó de largo y se dejó querer porque sabía que las fotos con los políticos gaditanos es una patada en la espinilla en toda regla al Gobierno español, a quien compete en exclusiva la política exterior.
  Y no es que esta competencia recaiga en el Gobierno y no en el Ayuntamiento o la Diputación de Cádiz -que también-, sino que las autoridades de la Roca son las responsables directas y únicas de que el Peñón sea el paraíso fiscal más grande de Europa. Porque Picardo es el gobernante de la única colonia europea en pleno siglo XXI donde se hostiga día sí día también a los humildes pescadores de La Línea de la Concepción.
  Las reuniones ayer de la presidenta de la Diputación gaditana y el alcalde de la Tacita de plata con el líder de Gibraltar  -con banderitas de la Union Jack de por medio-, son más propias del guión de una nueva película de Berlanga que de un país que se quiere tomar en serio y que reclama como propio un territorio que vive, mayoritariamente, del contrabando y  como paraíso fiscal de fortunas que se escapan de obligaciones tributarias. Lo malo de esta mala comedia de los políticos gaditanos con Picardo es que amenaza con traer segundas y terceras partes.

viernes, 8 de abril de 2016

Silencio, se defrauda

Un primer ministro islandés, el británico, la hermana de un rey, un actor de Cuéntame, miembros de la familia  Franco o el cineasta español más internacional. Los papeles de Panamá han desnudado a más de uno y de dos coincidiendo con el inicio de la campaña de la declaración de la Renta en España. De paso, han retratado a los que llevan años dándonos la matraca con lecciones de ética y que aparecen en esos papeles de la vergüenza. No hay mejor catarsis que tomarse lo serio en broma. Un amigo del mundo del cine me enumera, aprovechando el escándalo global, la nueva filmografía de Pedro Almodóvar:

-Todo sobre mi fraude

-Billetes lejanos

-Millones al borde de un ataque de nervios

-Pepi, Lucy, Bom y otras offshore del montón

-La cuenta de mi secreto

-Evada con ella

-Átame ese maletín

-Los millones pasajeros

-La sociedad opaca que habito

-Carne de chorizo trémula

-Los impuestos rotos

-Kika en Panamá

-La ley del deseo fiscal

-La mala educación tributaria

-Julieta es mi testaferro

PD. La única que mantiene el título es Qué he hecho yo para merecer esto